Jugamos a enamorarnos otra vez, pensando que ya ninguno tenia nada que perder, y perdimos hasta lo que no teniamos; dignidad, orgullo, autoestima. Todo, todo por el piso. Aunque ya no necesito nada de lo que perdí, y las deudas con el destino ya no me importa pagarlas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario