Si cuando nos conocimos no te traté como te merecias, fue porque supe que llegarias a ser alguien importante en mi futuro, a quien más adelante odiaria y querria olvidar; intenté ahorrarme la desgracia. Después de un segundo, mis ganas de tenerte fueron inevitables y, de un momento para otro entendí que iba a odiarte, pero quizas también serias el recuerdo más lindo. Decidí hacer el intento una vez más, y me lanzé al vacio, estoy cayendo y espero que el momento que me toque odiarte no llegue nunca.
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