Cuando se escribe de amor se hace como poesía, obviando todo aquello que no queda en la rima en una canción, pero hoy quiero hablar del que realmente existe que no por eso es menos hermoso, aunque sepa lastimar. El amor de costumbre que tiene miedo a la soledad, amor egoísta que se ama a si mismo en realidad, amor que ama por dos y nunca alcanza y algún que otro amor puro que, aunque quisimos, no nos supo enamorar. Entregar el alma sin tener certezas de que la van a cuidar. Amor sencillo de cuerpos imperfectos. Amor que no siempre soporta los fuertes vientos. Amor que lucha o se vuelve cobarde. Amor que no siempre sabe. Es el amor que se construye día a día haciendose lugar entre los horarios de oficina y las deudas por pagar. Que aprende a soportar defectos y a saber cambiar, es el amor que duda entre irse o quedarse a intentar. Es el que nos hiere y el que nos despierta el corazón, el que nos alimenta y el que nos puede destruir por dentro. El que me hace sentir bien cuando lo veo en tu mirada y que poco me importa que no sea como lo imaginaba. Prometer eternidades y ser sinceros el tiempo que nos dure amar. Amor sin grandes juramentos, amor que no siempre sabe que es lo correcto. Y después de que nos han amado tan mal, cuesta volver a intentar. Pero ese mismo amor que nos quita la vida sabe como devolvérnosla. Amor sencillo de cuerpos imperfectos.
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